Seguro que, tanto si queréis perder peso como si simplemente buscáis una dieta sana y equilibrada, estáis más que hartos de que os vuelvan locos con sentencias como: “las grasas están prohibidas”; “los hidratos son veneno”; “olvídate de la carne” … Pues bien, 37 especialistas de 16 países han trabajado durante 3 años para diseñar la dieta ideal, no sólo para nuestra salud sino también para la del planeta. ¡Y sorpresa!  aunque sí reduce los consumos de ciertos productos, esta dieta recomienda la ingesta combinada de diferentes grupos de alimentos en los que se incluyen grasas, hidratos saludables, como nuestra querida patata, e incluso carne roja.

La que ya se conoce como “dieta de la salud planetaria” recomienda el consumo de 2500 Kcal al día y se basa en reducir a la mitad el consumo de carnes rojas y azúcar (fundamentalmente los refinados) y aumentar la ingesta de frutas, verduras y nueces. 

Según el informe que estos científicos han publicado en la revista médica The Lancet, esta dieta podría prevenir hasta 11,6 millones de muertes prematuras al tiempo que garantizaría la producción sostenible de alimentos y por tanto la salud de nuestro planeta.

Los autores también advierten de que se necesita un cambio global en la dieta y la producción de alimentos, ya que 3000 millones de personas en todo el mundo están desnutridas y la producción de alimentos está sobrepasando los objetivos ambientales y por tanto impulsando el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

Cinco estrategias para garantizar la salud planetaria

El informe sugiere cinco estrategias: incentivar a comer de manera más saludable, cambiar la producción mundial hacia cultivos variados, intensificar la agricultura de manera sostenible, imponer políticas más estrictas sobre los océanos y las tierras y reducir desechos alimentarios.

Pero vamos a detenernos en la dieta recomendada por estos expertos. Con el objetivo de conseguir una población mundial más saludable, diseñaron un plan de alimentación diario ideal para personas de más de dos años y que, según aseguran, ayudará a reducir las enfermedades coronarias, ictus y diabetes, al tiempo que frenaría la degradación ambiental. La “dieta de la salud planetaria” desglosa la ingesta diaria óptima de granos enteros, vegetales con almidón, frutas, lácteos, proteínas, grasas y azúcares. En total se debería consumir 1.324 gramos diarios divididos de la siguiente manera:

Leche entera o derivados (250 gramos)

Arroz, trigo, maíz y otros cereales (232 gramos)

Frutas (200 gramos)

Verduras (300 gramos)

Patatas o yuca (50 gramos)

Todo tipo de azúcar (31 gramos)

Pescado (28 gramos)

Huevos (13 gramos)

Grasas añadidas (52 gramos)

Legumbres (75 gramos)

Frutos secos (50 gramos)

Pollo y otras aves (29 gramos)

Ternera, cordero y cerdo (14 gramos)

Duplicar el consumo de nueces, frutas, verduras y legumbres y reducir a la mitad el consumo de carne y azúcar es, según estos científicos, la ecuación perfecta para una dieta ideal y responsable con el medio ambiente.

El Acuerdo climático de París de 2015 tenía como objetivo limitar el calentamiento global a 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales. Para que esto sea posible, según el profesor y líder del estudio, Johan Rockström, se necesita una transición alimentaria urgente. Los cambios que propone la “dieta planetaria” supondrán también un cambio en el consumo y por tanto también en la producción de alimentos y la reducción de desperdicios y de gases de efecto invernadero. Cuando se intensifica la agricultura, para dar respuesta a las necesidades de esta dieta, se deberán considerar las condiciones locales para garantizar las mejores prácticas agrícolas para cada región, lo que a su vez produciría mejores cultivos. Por otra parte, al mejorar la planificación de la cosecha y el acceso al mercado en los países de ingresos bajos y medios y mejorar también los hábitos de compra de los consumidores de los países de ingresos altos, estos científicos sugieren que, efectivamente, se reducirían considerablemente los desperdicios.

De lo que no hay ninguna duda es que adoptar esta dieta supondría importantes cambios en los hábitos alimentarios regionales. Por ejemplo, los norteamericanos comen casi 6,5 veces la cantidad recomendada de carne roja, mientras que las personas del sudeste asiático comen sólo la mitad de la cantidad sugerida por la “dieta planetaria”. El cumplimiento de los objetivos para los vegetales ricos en almidón, como las patatas o la yuca, requerirían también grades cambios en el África subsahariana, donde la gente en promedio consume 7,5 veces la cantidad sugerida. Por contra, en España los expertos recomiendan incrementar el consumo de nuestra querida y sana patata frente a otros alimentos cargados de azúcares refinados.